domingo, 22 de enero de 2012

Cosquillas en el cerebro

Se me va la cabeza, con los recuerdos. Se me deshace el estómago, se convierte en un cielo nocturno repleto de estrellas punzantes, que son agujeros infinitos, pozos de vértigo. 


El cabello brillante, oscuro, le caía por los hombros, anchos, hasta la mitad de la espalda. Lo llevaba un poco desordenado, como si hiciera bastantes horas que no se peinaba. De vez en cuando se lo arreglaba con un gesto espontáneo de la mano, se lo tiraba hacia atrás acompañandose de una suave inclinación de la cabeza.


El dolor es algo extraño e imprevisto. Duele lo que se tiene y lo que no. Y cuando duele del todo, casi siempre sobreviene la risa.
Te pica la materia gris, y en lugar de rascártela, te ries para organizarla de nuevo, para organizarla a su propio orden.

martes, 10 de enero de 2012

y el unico tatuaje que me quise hacer no le gustó, creo que nunca una respuesta fue mas adecuada.

martes, 3 de enero de 2012

Ay!


Todo empieza. Placer mientras los movimientos recrean una sensación de cosquilleos suaves… hay que saber donde tocar. Cuanto mas rápidos son mas profundamente se sienten. De repente, los cosquilleos empiezan a subir por la espalda y a bajar por las piernas. Una tensión en el cuerpo, una tensión general que se apodera de ti, tu cara, tus piernas, y hace que te quedes quieta, congelada, pero con ganas infinitas de moverte. Decides moverte… y empieza lo bueno… gritas, tiemblas, gimes y disfrutas. Finalmente das un ultimo suspiro, sonríes y quieres mas, es como una droga que se apodera de ti, se te corre el maquillaje, vas pedo de placer, quieres más y puedes seguir. Tienes el cuerpo fuera de si, solo quieres quedarte en mitad de ese momento sintiendo esos mini cosquilleos que te siguen recorriendo el cuerpo. Quieres más... y puedes tener mas, vuelves al inicio y así sin parar.

Es muy complicado describirlo con palabras.