Les respondí que era feliz, que somos animales de costumbre, que buscamos nueva gente no por despecho, no por costumbre, sino porque somos seres así de sociables.
Le dije que el año pasado me hizo crecer como persona, y quizás este a madurar un poco más.
Le susurré que las cosas conmigo siempre son ambiguas, que no soy transparente como el agua pero si me preguntas respondo.
Todos mis comentarios se fueron a la mierda, todo el castillo de naipes de la baraja de magia se desmoronó y calló. La baraja estaba trucada, yo me sabía el truco.
¿Había sido acaso todo un paripé creado por mi en el momento exacto en que lo necesité? ¿Realmente me importaba algo de todo eso? ¿Lo estaba utilizando?.
Para ese entonces si alguien utilizaba a alguien éramos los dos.
No podía evitar que los escalofríos y los celos se apoderasen de mi piel. La baraja estaba trucada, más de lo que esperaba. Habían mas trucos y yo no me sabía mas que dos.
Le agradecí que me los enseñase, había hecho mucho por mi. Inconscientemente el nuevo mirador era uno de mis sitios favoritos, quería volver, pero no quería volver sola.
¡Bendito número, algo así tenía que pasar!
No hay comentarios:
Publicar un comentario