lunes, 13 de junio de 2011

Así de simple

Ahora mismo, sobre la marcha, acabo de darme cuenta que las relaciones de pareja tienen el mismo ciclo de vida que el producto turístico. 


Vereís, todo empieza en la introducción o lanzamiento, durante esta etapa es cuando os empezáis a conocer y veis que lo pasáis bien juntos, bueno a lo mejor veis más que eso... en esta fase veis que es la persona más importante de vuestra vida, que os hace muy felices y que queréis pasar el resto de vuestra vida en medio esa burbuja de fantasía creada y presentada ante vuestros ojos por aquella persona, que sin lugar a dudas se siente igual. 


Tras conoceros mejor, tras haber entrado en el mercado, empieza la época de las turbulencias, tendréis problemas ya que no sois perfectos el uno para el otro, sois perfectos a vuestra manera, habéis encontrado ese punto de inflexión entre ambos dos. Esto no significa el final de la relación ni mucho menos, solo significa que llega determinado momento en que se encuentra un mínimo defecto a aquella persona que sigue haciendote la persona más feliz del mundo. Es más, puede que no sea un defecto, puede que sólo sea el simple factor no-burbuja-por-siempre que hace que vuelvas a bajar a la tierra al menos, por dos segundos.


Entonces, estamos ante la fase de crecimiento. Estáis ya en el mercado, sois parte de él, sois esa oferta sólida que no vais a desperdiciar por cualquier otro producto similar y que sigue galopando día tras día, seguís compartiendo cosas nuevas, y os encanta.


Ahora es cuando viene para mi, una de las fases más importantes y más turbias de explicar, la época de madurez. 
Veréis, en está época hay que hacer bien las cosas, eres consciente de que quieres a esa persona, es tan importante para ti que te has dado cuenta de que forma ese pasado ese presente y ese futuro en tu vida. Y es aquí, cuando te das cuenta que tienes que valorar a esa persona desde lo más mínimo de su ser hasta las cosas que puedes ver a simple vista. 
Estamos ante un segundo punto de inflexión en el que puedes cambiar el sentido de la curva a bien o a mal, ya que la siguiente fase del producto turístico es el declive, si, si, el declive.


Ya hemos llegado aquí. El declive es cuando todo se acaba, cuando ya no ves en esa persona lo que veías hace equis tiempo, cuando ves que la cuerda no tira más, y cuando ves que todo el castillo se ha derrumbado, una lástima por cierto.


Pese a todo esto, no debemos desmotivarnos en cuanto al tema del amor o en la idea de invertir en turismo, todo lo contrario señores y señoras. HOY, vengo a contaros la verdad de las cosas y como Bulter termina con su teoría del ciclo de vida del producto turístico.


Si llegamos a la última de las etapas no todo está perdido, pero CLARAMENTE, hay que partir de la base en que no llegaremos a ese declive. Si por suerte o por desgracia llegamos ahí, Bulter nos dice que: ''el producto turístico va a lograr rejuvenecer, va a volver a redefinir el destino turístico, para que luego se dé inicio a un nuevo ciclo de vida''.


Bulter, aunque no sea Benidorm ni Benicassim, hoy me siento producto turístico.



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